Soñé que era bonita, que el hambre se trataba de simple vanidad. Soñé que los vestidos largos y finos eran vendidos junto con el polvo del pueblo, no había sordera ni ceguera, la gente no sabía tartamudear, los
tartufos estaban extinguidos, el aliento era puro, el soñar no tenía sentido, el sentir no era un sueño.
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