martes, 11 de enero de 2011

Fantasma

Mientras él la tomaba del cuello -penetrando su mirada en la suya- se armó de valor para decirle que jamás había visto curvas tan perfectas y tan suaves. Mientras ella buscaba un lugar perfecto en donde cayera su mirada penosa -sus muslos comenzaron a temblar- y tomó su mano, la arrastro rozando lentamente al rededor de su centro...
Nunca supieron sus nombres, él la recuerda como un regalo en Navidad, jamás la desechó de su mente, su recuerdo y su aliento ahora forman parte de él, día a día piensa en ella, crea una especie de historieta que termina en un final trágico para él -a pesar de tener a su mujer- nunca olvidará ese placer de llevarla en su piel.

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