Me encontraba en mi cama viendo el oscuro entorno, parecía estar en una película (en la cual no se podía modificar nada) tardé un poco hasta que realmente entré a la escena, era yo la protagonista.
Sentí cierto poderío y me levanté de la cama, me dirigí hacia la ventana recordando ciertas anécdotas narradas por uno de los deseados, abrí la ventana y me eché a volar.
El cielo era más oscuro que de costumbre, pude ver a Marte más cerca que antes. Subí, subí y subí hasta que el aire que respiraba era distinto, más ligero, más puro, más vivo.
Me encontraba a merced de las estrellas y la Luna, dejando que me tomaran entre sus luces, comencé a conocer ese lado que no miente y que se encuentra en el jardín de la mente, (donde aparentemente no hay nada más que absurdos) entonces me di cuenta de que estaba entrando a mis refugios.






